Ulm: la icónica escuela de diseño industrial minimalista

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Las grandes marcas obtienen la inspiración de diversas fuentes, tal y como lo hacen los grandes artistas. Una fuente de inspiración de Apple, que no muchos conocen, es el diseño industrial minimalista de los años 50 y 60, época en la que la escuela de Ulm revolucionaba esta disciplina desde Alemania.

Al comienzo, se creía que la Hochschule für Gestaltung, su nombre original, estaba destinada a ser la sucesora de la escuela de la Bauhaus, famoso centro de estudios en Alemania que se especializaba en arquitectura, diseño, artesanía y arte, y que fue clausurado debido a la llegada del régimen fascista al país. Sin embargo, la escuela de Ulm, a partir de 1956, desarrolló su modelo pedagógico propio que se basaba en la integración armoniosa de industria y diseño, siendo la primera en lograrlo. 

La escuela de Ulm transformó la noción que se tenía sobre el diseño e influyó fuertemente en los conceptos que se manejan hoy en día. Dejó de priorizar la belleza y la creación de simples objetos, y se enfocó en la creación de productos prácticos y funcionales sin perder la estética. Se dejaron de lado los talleres artesanales y se empezó a impartir clases relacionadas a la ciencia y a la comprensión del entorno social. Este cambio tuvo como consecuencia la fabricación de productos innovadores que hasta la actualidad siguen vigentes y son referencias para nuevos diseñadores industriales.

Pese a que suele ser olvidada por el gran reconocimiento que posee su predecesora, la escuela consiguió revolucionar el diseño industrial a nivel global y, además, colaboró con Braun, una gran compañía alemana de productos de consumo. La empresa se destacó en el mercado y desarrolló el ‘estilo Braun’, que buscaba la individualidad y la compatibilidad del producto con otros a la misma vez, gracias al trabajo en conjunto con miembros de la escuela de Ulm.

De esta colaboración, surgieron los elementos minimalistas que inspiraron el diseño de gran parte de los productos de Apple. Un dato curioso es que Dieter Rams, el responsable del área de Diseño de Braun en aquel entonces, nunca ha usado algún producto de la empresa. En un documental sobre su vida, incluso, el director Gary Hustwit comentó que los diseñadores de Apple le regalaron un iPhone a Rams, pero que él no lo utiliza y lo tiene en su escritorio como un pisapapeles.

Braun – 1958 vs. Apple – 2001 (Applesfera)

Rams apoyaba fielmente la creación de máquinas de larga duración. Creía que la perdurabilidad era una característica clave a tener en cuenta en el diseño industrial. No obstante, desde su perspectiva, los productos actuales son cada vez más frágiles en este aspecto. Por tal motivo, no secunda el uso de aparatos de última generación y no se emociona, como cualquiera de nosotros lo haría, al recibir un obsequio de Apple.

La escuela de Ulm estuvo en funcionamiento por quince años solamente y, sin embargo, se convirtió en un ícono del diseño industrial. El poder de transformar nuestro entorno y de dejar nuestra huella en el mundo está en todos nosotros. Aprendamos a no conformarnos con lo que ya existe y a explotar nuestra creatividad.